domingo, 16 de febrero de 2014


LA PSICOMOTRICIDAD EN EDUCACIÓN INFANTIL
En los primeros años de vida, la Psicomotricidad juega un papel muy importante porque influye valiosamente en el desarrollo intelectual, afectivo y social del niño, favoreciendo la relación con su entorno, tomando en cuenta las diferencias individuales, necesidades e intereses. Por tanto, la psicomotricidad es fundamental en esta etapa.
La principal característica en los niños de 0 a 6 años es el movimiento, por lo tanto, ésta es una disciplina fundamental en su desarrollo. Es una técnica que le va a ayudar a desarrollar y perfeccionar todos los aspectos relacionados con el movimiento corporal. Por medio de este movimiento podrá descubrir y explorar el mundo que le rodea y, al mismo tiempo, entrar en relación y comunicarse con otros niños y adultos poniendo en juego toda una serie de afectos, emociones y sentimientos que, a su vez, conforman el andamiaje sobre el que se van construyendo y asentando todos los aprendizajes cognitivos.
La psicomotricidad permite al niño explorar e investigar, superar y transformar situaciones de conflicto, enfrentarse a sus limitaciones, conocer y superar sus límites, relacionarse con los demás, conocer y oponerse a sus miedos, proyectar sus fantasías, vivir sus sueños, desarrollar la iniciativa propia, asumir roles y disfrutar del juego en grupo, y a expresarse con libertad, en definitiva, a crecer como ser humano dentro de la sociedad que lo envuelve.

La psicomotricidad en los niños se utiliza de manera cotidiana, los niños la aplican corriendo, saltando, jugando con la pelota. Se pueden aplicar diversos juegos orientados a desarrollar la coordinación, el equilibrio y la orientación del niño, mediante estos juegos los niños podrán desarrollar, entre otras áreas, nociones espaciales y de lateralidad como arriba-abajo, derecha-izquierda, delante-atrás. En síntesis, podemos decir que la psicomotricidad considera al movimiento como medio de expresión, de comunicación y de relación del ser humano con los demás, desempeña un papel importante en el desarrollo armónico de la personalidad, puesto que el niño no solo desarrolla sus habilidades motoras; la psicomotricidad le permite integrar las interacciones a nivel de pensamiento, emociones y su socialización.
 
 


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